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A mi llegada a Toledo, el boca a boca de mi etapa en Canarias hizo que un colega creativo me recomendara para un reto muy particular. La agencia JFT Comunicación y el Ayuntamiento de Burguillos de Toledo buscaban reactivar la demografía del municipio con una premisa clara: «Bienvenido a vivir mejor». Como Director del proyecto, asumí el liderazgo de toda la campaña audiovisual y fotográfica. Huimos del clásico y acartonado vídeo institucional para rodar una pieza divertida, cálida y cercana, donde los propios vecinos del pueblo se convirtieron en los verdaderos protagonistas. Lo que se vivió en el set fue un trabajo de pura sinergia, rodando casi en familia junto al Ayuntamiento, y cuyo impacto terminó trascendiendo la propia pantalla.

Como Productor Visual y Cinematógrafo, mi enfoque fue integral. Orquestamos una producción que cubría tanto las exigencias narrativas del spot en vídeo como la fotografía publicitaria de la campaña. Trabajar mano a mano con la agencia JFT Comunicación me permitió diseñar un ecosistema visual muy orgánico. Mi labor principal fue traducir la tranquilidad y la calidad de vida de Burguillos en imágenes, dirigiendo a la gente del pueblo para capturar su esencia auténtica sin que la lente de cine los intimidara o los hiciera actuar de forma forzada.
Dirigir talento no profesional (los propios vecinos) y lograr que sus interacciones frente a la cámara fueran genuinas, divertidas y desprovistas de la rigidez típica de las comunicaciones municipales.
Unificar bajo una misma Dirección de Arte y Cinematografía dos formatos distintos (vídeo publicitario y fotografía fija) para que la campaña de la agencia tuviera una coherencia absoluta en todos los canales de difusión.
Transmitir un concepto intangible como es el de «vivir mejor», aterrizándolo en viñetas visuales cotidianas que conectaran emocionalmente con el estrés de las familias urbanas que buscaban un cambio de vida.
Generar un reclamo audiovisual lo suficientemente atractivo y empático como para incentivar a nuevas familias a mudarse y ocupar las promociones de vivienda disponibles en el municipio.
Alejar la marca del pueblo del tono político o institucional frío, construyendo una campaña con personalidad propia que reflejara el alma comunitaria de Burguillos de Toledo.
Entregar a la agencia un paquete de activos con una factura técnica premium, demostrando que la comunicación municipal y local también debe aspirar a los más altos estándares cinematográficos.
El resultado visual fue tremendamente efectivo, respiraba frescura y conectaba al instante. Pero en esta industria, la estética debe respaldarse con métricas reales. La verdadera victoria de esta campaña llegó poco tiempo después: el impacto del mensaje caló de forma tan rotunda en el público objetivo que los cupos de las viviendas ofertadas por el municipio se coparon por completo en poco más de un año. Para mí, fue la prueba definitiva de que cuando la Dirección Visual apuesta por la honestidad y dirige con empatía, el audiovisual deja de ser un gasto para convertirse en un motor económico y social real.