Spot Publicitario
Cuando la organización de la XXXI Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria nos contactó en 2019, el reto era tan claro como complejo: necesitaban reconectar masivamente a los jóvenes con la literatura. Pedían un spot con tono musical, y nuestra respuesta fue transformar ese encargo en un videoclip urbano, vibrante y radicalmente colaborativo. Uniendo fuerzas con el talento musical de la isla, creamos una pieza audiovisual ágil e incluyente que invitaba a la lectura desde el lenguaje visual de la calle, demostrando que la cultura literaria también tiene ritmo.

Como Director del proyecto, mi misión fue conceptualizar y articular un ecosistema visual que estuviera a la altura de la contundente producción musical de Armando Martínez, la letra del rapero Mario Datana y la voz de Virya Cruz. Junto al equipo audiovisual —conformado por Carol Vega Romeo y Alfredo Moreno Flores— diseñamos una puesta en escena dinámica donde los propios jóvenes de Las Palmas se convertían en los protagonistas. Hicimos que cantaran a cámara de forma colectiva, contagiando la energía de una edición que ese año abrazaba desde el fenómeno de Juego de Tronos hasta booktubers, Marvel y la cultura manga.
Romper el estereotipo estático, solemne y tradicional asociado a las ferias literarias, utilizando el rap y el montaje de videoclip para conectar de forma genuina con la Generación Z y la cultura urbana.
Dirigir a un elenco colaborativo y coral compuesto por jóvenes de la calle, logrando que perdieran el miedo a la lente y transmitieran una actitud fresca, natural y visualmente muy pegadiza.
Orquestar la sinergia total entre el equipo musical y el técnico, asegurando que la estética visual (profundamente incluyente y luminosa) hiciera brillar cada beat de la canción sin que el mensaje de la Feria se perdiera.
Entregar a la productora del evento una herramienta promocional disruptiva capaz de atraer al público juvenil a los talleres, firmas y carpas de esta 31ª edición.
Construir una obra audiovisual donde la diversidad no fuera un simple requisito corporativo en un papel, sino el motor visual orgánico y real de toda la pieza.
Demostrar que, bajo una Dirección Visual sólida, la comunicación institucional puede abandonar el formato de «anuncio aburrido» para convertirse en una pieza cultural que el público realmente quiere compartir.
Entregamos una campaña magnética que desdibujó las líneas entre el spot publicitario tradicional y el music video puro. El éxito visual de la pieza fue el resultado directo de una dirección clara combinada con la entrega absoluta del equipo técnico y artístico (Armando, Mario, Virya, Carol y Alfredo). Para la Feria del Libro, esta obra inclusiva y pegajosa se convirtió en la tarjeta de presentación perfecta para sus autores e invitados, revalidando mi convicción como realizador: la mejor forma de vender cultura es creando cultura.