Cortometraje Ficción
Abordar la ficción narrativa cuando el objetivo central es la concienciación social —en este caso, la violencia de género— exige un tacto visual y narrativo milimétrico. Para el cortometraje Los colores de Julia, impulsado por el Ayuntamiento de Nambroca, unimos fuerzas nuevamente con la productora Tireless Films. En este proyecto, el reto del equipo fue volcar toda nuestra experiencia para tratar una realidad durísima desde la sutileza fotográfica y el máximo respeto. Logramos que la técnica cinematográfica se pusiera al servicio total de la emoción, creando una herramienta institucional de impacto social que respira y se ve como cine de alta gama.

Asumiendo la responsabilidad visual y técnica dentro de este engranaje de producción, mi enfoque fue diseñar una cinematografía que reflejara el complejo viaje psicológico de la protagonista. Lejos del dramatismo gráfico forzado, apostamos por una dirección de fotografía y una puesta en escena que hablaran por sí solas. Utilizamos la evolución de la luz, las texturas y, literalmente, la paleta de colores como los verdaderos hilos conductores para traducir la opresión y la posterior liberación en imágenes puras.
Traducir el desgaste psicológico en un lenguaje visual sutil y elegante, evitando los clichés visuales de las campañas sociales tradicionales y apostando por la tensión atmosférica.
Equilibrar los requisitos informativos y de concienciación de una institución pública (Ayuntamiento de Nambroca) con los ritmos, los silencios y la exigencia estética de un cortometraje de ficción premium.
Gestionar la dinámica de un set de rodaje con una carga emocional intensa, asegurando que el equipo técnico y actoral operara con el rigor necesario para alcanzar el estándar visual diseñado.
Entregar al Ayuntamiento de Nambroca una obra cinematográfica que funcionara como una herramienta poderosa, respetuosa y atemporal para la concienciación social.
Consolidar la sinergia de producción con Tireless Films, elevando la calidad técnica de los proyectos de ficción impulsados a nivel local hacia los estándares de la industria nacional.
Demostrar que el compromiso social de las administraciones públicas puede (y debe) comunicarse a través de un ecosistema visual impecable para maximizar su retención.
El cortometraje trascendió su misión educativa para transformarse en un evento cultural rotundo, culminando en un exitoso estreno con alfombra roja que logró involucrar e impactar profundamente a toda la comunidad local. Para el Ayuntamiento y los partners implicados, Los colores de Julia demostró de forma tangible que, cuando se apuesta por una dirección cinematográfica madura y un equipo cohesionado, el mensaje institucional abandona el formato panfleto y se convierte en una experiencia emocional que genera un impacto real en la sociedad.